Restaurantes Las Tablas, Montecarmelo y Sanchinarro - Lafayette

Buenas,

Lafayette: restaurante de cocina francesa de alto standing.
Hoy voy a escribir sobre uno de los mejores restaurantes en los que he estado nunca, Lafayette.

Me lo habían recomendado varias personas, con la premisa de que era muy caro, pero merecía la pena en una ocasión especial y, finalmente, fuimos un día en estas vacaciones de Navidad para celebrar mi cumpleaños. Impresionante, no puedo decir otra cosa. Cada detalle en este restaurante está cuidado al máximo. Desde la presentación de cada plato, el trato de los camareros e, incluso, el baño.


Como siempre, lo primero, localización. Se encuentra en la calle Ages, 28050, Madrid.




En mi opinión, la localización del restaurante es una de los puntos negativos, ya que se encuentra en una calle pequeñita, que normalmente no conoces, ni viviendo en los alrededores y que aunque la vayas buscando, posiblemente te pases. Por daros una referencia, está justo al lado de la iglesia de Las Tablas.

Tipo de cocina



Lafayette es un restaurante de alta cocina francesa. Digo alta cocina porque en este restaurante no comerás platos normales de cocina francesa, sino platos muy elaborados, con ingredientes muy seleccionados. También podríamos llamarlo cocina de autor, porque aunque hay algún plato en la carta que podrías comer en Segovia, por poner un ejemplo, seguramente que no te sepa de la misma forma en Segovia, ni los acompañamientos sean los mismos, ni los aromas, ni los sabores.


Local



Cuando entras en este restaurante, la primera impresión es que es muy pequeño. No lo conté, pero calculo que hay unas 10 mesas. Esto no es casualidad. Este restaurante está pensado, preparado y diseñado para dar un servicio exclusivo a sus clientes. El local, coqueto, es perfecto para el servicio que se pretende dar, íntimo, personal, amable.


¿Qué mas podríamos decir del local? Pues que todo está pensado al milímetro. Que la mesa está coja, no hay problema, porque todas las mesas tienen patas giratorias para adaptarse y el camarero está al quite para que tú estés lo más cómo posible.

Es un local íntimo a la máxima expresión y no exagero. Hasta que no me hablaron de este restaurante, no sabía lo que era, ya que por fuera hay poca publicidad, en el barrio no hay ninguna y siempre tiene los estores bajados. Pasas por la puerta y, si no lo sabes, no dirías que es un restaurante. Es decir, no interesa el público masivo.

Un detalle que me llamó la atención y que me confirmó que hasta el último detalle es cuidado al extremo. Fui al servicio y me encontré un espacio sumamente limpio, cuidado (y no era ni mucho menos el primer turno de cena) y con con un aroma perfecto. Es decir, el servicio parecía algo especial. Yo, al menos, no estoy acostumbrado a esto.

El servicio

Exquisito, siempre pendientes, sin llegar a ser pesados. Ofreciendo recomendación en platos y vinos y conversación, sin llegar a molestar en la cena. Muy simpáticos.

Otro detalle, que ya comenté. Están pendientes por si no estás completamente cómodo en la mesa y te la adaptan. Lo vimos en dos mesas y en la nuestra.

La comida

La carta, como el local, es pequeña. El objetivo es ofrecer pocos platos, pero selectos. Obviamente, este no es el tipo de sitio al que vas a menudo, por lo que esta vez no os puedo recomendar, como en otras ocasiones, que lo probéis todo. Nosotros pedimos Foie Gras Mi-Cuit, cochinillo confitado y solomillo de buey. Espectaculares los tres platos. 

De postre, copa de sorbete de mojito y moras. De lo mejor que haya probado, sin duda.

La carta de vinos ya no es tan pequeña. Tienen mucha variedad de vinos franceses. Yo, al no ser un entendido pedí recomendación, teniendo claro el presupuesto,  ya que puedes gastarte hasta 1500 euros en vino. Por 24 euros probamos una botella de vino de uva Cabernet - Sauvignon (no recuerdo el nombre, lo siento) que nos gustó bastante.

Adicionalmente, el pan lo hacen allí mismo y tienen varios tipos (normal, con tomate, con cereales..). Te lo ofrecen al principio de la comida, con un aperitivo.

Importante: aunque no tienen carta especial para celíacos, avisamos de que mi chica era celiaca y no tuvimos ningún problema. Obviamente, parte de la carta no puedes probarla, pero el camarero nos recomendó. En los primeros y postres es dónde tuvimos más problemas para elegir, pero en segundos, nada. 


En general, el sitio es más que recomendable pero insisto,  no es el sitio más barato. La media serán 70 euros por comensal.

Sin más, espero que este post haya sido de vuestro interés.

Hasta el próximo post!